Un ejemplo de éxito: de técnicos a gestores

Por el abril 25, 2016

Hoy, en los inicios del siglo XXI, (16 años ya!!) las organizaciones siguen apostando por el desarrollo profesional de las personas, fortaleciendo aquellos conocimientos, habilidades y/o actitudes que les ayuden al logro de resultados. Entendiendo, por ello, la confluencia entre los objetivos personales (matiz importante para las nuevas generaciones) y los que exige el puesto de trabajo de acuerdo con la estrategia de la empresa.

Es, en este entorno donde la formación, sigue aportando su valor en los diferentes retos, en concreto el que se propuso una Entidad con la que he colaborado y que a continuación os detallo:

Reto propuesto: Ayudar a un colectivo de 60 técnicos a desarrollar la competencia de gestión de equipos. En concreto, estas personas habían sido promocionadas por ser excelentes en su capacidad técnica y/o por su motivación personal. ¿Os resulta familiar esta situación?
Seguro que sí y por aquello de sistematizar os adjunto el listado de los fantasmas que les acechaban y que había que sustituir por otros factores de desarrollo:

• Omnisciencia: Saber todo
• Omnipresencia: Estar al corriente de todo
• Adhesión unánime: todos de acuerdo conmigo
• Espejo del equipo: equipo a mi imagen
• Ser apreciado

Metodología propuesta: la formación se desarrolló teniendo como base un formato de gamificación que ayudase a fomentar el trabajo en equipos, a intercambiar ideas y puntos de vista, a compartir sus inquietudes y percepciones en relación al desarrollo de su función y el entorno en el que se encuentran. Cada equipo, en base a unas premisas definió un “slogan” con el que se identificaron y fueron el hilo conductor de la formación en el que fueron superaron unas pruebas con el fin de integrar las habilidades necesarias en su nueva función.

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Vías de actuación propuestas:

Observar y escuchar:
Observar a las personas, al equipo, a la organización, la unidad, la empresa.
Escuchar / identificar / orientarse a las palabras, a los tonos de la voz, a los gestos, a los sentimientos, a los valores.

Reflexionar y asumir la responsabilidad:

• ¿En qué pienso?
• ¿Qué es lo que siento?
• ¿Qué me motiva dar el paso?

Adaptarse y actuar:

Adaptarse para intervenir
 A los colaboradores y colegas, en n+1
 Al contexto tecnológico,
 A los hábitos y costumbres de la empresa,
 A las condiciones económicas, a los ritmos de trabajo.

Intervenir

 Con un objetivo,
 Hablando de hechos, de datos, de consecuencias,
 En búsqueda de la mejora continua,
 Aceptando a los demás, evitando interpretaciones y juicios,
 Cambiando el método cuando éste ya no sea adecuado,
 Seguir siendo auténtico.

El proceso formativo culminó con la definición de un plan de actuación y realización de un seguimiento con el objetivo de alinear su desarrollo profesional y reforzar los comportamientos tanto propios como de sus n+1.

Finalmente, esta experiencia nos demuestra que las personas “SÍ” pueden evolucionar, adaptarse, aprender y participar de los nuevos retos que las empresas establecen para dar respuesta a las exigencias de su ámbito de actuación.

Si bien, recordemos: es preciso cultivar tres ingredientes: por un lado motivación, interés, ganas y predisposición, en segundo lugar, tener a alguien que nos ayude a lo largo del proceso de cambio y nunca, nunca rendirse: “caer forma parte del camino y levantarse es aprender”.

Ana Mª Arnal
Consultora Senior
Cegos Barcelona

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Sherry Il y a 1 año (08h24)

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