Cultura Organizacional. Los puntos y la causalidad.

Por el septiembre 12, 2014

“Un punto es un punto, 2 puntos son una línea; 3 puntos, un plano” con esta mística y reflexiva frase aparentemente académica, se refería en muchas ocasiones nuestro Director General para constatar que cuando las cosas ocurren en varias ocasiones, todo indica que algo ocurre. Se trata entonces de pasar de la casualidad a la causalidad. 

Iniciamos la semana con una experiencia que se convirtió en reveladora. Una organización que inició su andadura hace algo más de un lustro, ha sufrido una cierta desorientación a causa del cambio en su estilo de liderazgo. El relevo en la Gerencia ha condicionado cómo se ven las cosas ahora, que son distintas a cómo se veían con el anterior máximo responsable. Una cultura y valores no arraigados hacen que un cambio de este tipo, haga tambalear los principios compartidos por la organización.

La cultura organizacional está debidamente instaurada y es aceptada por su capital humano

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Lamentablemente, nos levantamos hace unos días con el fallecimiento de una figura imprescindible en la historia reciente de España, una persona que ha sabido aupar a su organización a las más altas cotas de éxito empresarial. En todo momento ha estado al pie del cañón, asumiendo el timón del grupo financiero con firmeza y determinación.

Mientras escuchaba la noticia, sentí cierta preocupación por el futuro de esta organización dado que su marcado liderazgo personal podría dejarla algo “tocada”. Después de toda una vida definiendo las metas, los objetivos y los planes, el gran líder había dejado de marcar el rumbo al banco.

Sin embargo, en las últimas horas la sensación es totalmente opuesta. La cultura organizacional está debidamente instaurada y es aceptada por su capital humano y esto ha permitido vivir una transición de liderazgo absolutamente tranquila. Y ese momento, recuerdas aspectos y detalles de esta organización que la hace diferente: tener siempre el fin en mente, la eficiencia por bandera, la claridad de los mensajes, la determinación hacia los objetivos. El tiempo dirá si el camino de éxito se prolonga; yo diría que sí.

Eso si, este relevo tranquilo y la conclusión de que si la cultura organizacional está instaurada no hay peligro que un cambio en el liderazgo haga tambalear la empresa, me trajo otra reflexión: ¿Están las empresas debidamente preparadas para vivir esta transición? ¿Aquellas empresas donde el líder tiene tanta presencia pueden sufrir una desviación cuando lo pierdan? Mi respuesta es que los valores y la cultura no deben de pertenecer al líder sino a la organización y eso lo consiguió el Sr. Botín.

Desarrollar unos valores compartidos, entrenarnos, predicar con el ejemplo, aprender de los demás, mostrarse abiertos a la crítica y al cambio, ser transparentes como organización permiten germinar en las organizaciones una cultura efectiva. En estos tiempos difíciles, apostar por políticas de concienciación organizacional hacen aumentar el compromiso y el sentimiento de pertenencia.

Y si el día que no estés, todo sigue marchando, es que tu misión está cumplida. Se llama liderazgo y cultura organizacional.

Oscar Miralles
Director de Mercado de la Comunidad Valenciana de Cegos España

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